11.23.2012

Ella, nadie.

Solo, soy una chica entre miles de cientas, en medio de un colapso de bocas, que se matan por ser las primeras en criticar, juzgar, humillar... Por ser la mejor. Solo soy una chica de la cuál recordaras haberla visto de vista, nunca fue el centro de atención, no como ellas... Aquella chica que se olvidó en esos días de instituto, que significó lo mismo que la suela de tu zapato, NADA. Esa chica que alcanzó lo que aquellas bocas con lengua no pudieron, la HUMILDAD. El respeto del que nunca escuchamos hablar, las buenas palabras borradas de nuestra mente, la envidia más codiciada, la falsedad se vendía muy barata en ese entonces, todo el mundo la compraba y la conveniencia era gratis. El orgullo era compartido y las zorras sobraban por todos lados. Pero es que sólo esa chica era la compañera de clase que observaba, callada, como la gente se podría por dentro, esa compañera con la que entablabas cuatro palabras, que no era nadie para ti, que sólo estorbaba por decirlo así, esa era la mejor y la dejaste perder. Pero yo, fui la señorita nadie.

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