12.16.2013

Devil inside

Sus destrozadas muñecas contaban imposibles sueños por cumplir, decía que provenía del cielo y el infierno caía en sus pies.

Siempre visitaba aquella habitación, su habitación. Decían que estaba poseída, porque sólo se oían lágrimas caer y cortes sangrar. Todos la creían buena, bendita en su esplendor. Todos menos yo. Esa noche contemplé su rostro. Era un monstruo, un cruel y lastimoso monstruo. Era mentirosa cuando sonreía, no era verdad lo que expresaba, en sus adentros se escondían sus fatales emociones. Estaba desecha, rota, su mirada cortaba más que el puro invierno frío. Estaba sola bajo su sombra inerte. 
Y lo peor de todo, se tragaba sus propias penas. Recuerdo verla, allí, hecha un ovillo, suplicando perdón y piedad por todo. Ojos tristes que saboreaban la derrota de una vida. Entonces, sonrió a la nada trémula, resignada y sin ninguna compasión, rezó por cada desdicha que tuvo, rezó por sus padres y ese amigo infiel que le quedaba. Terminó concluyendo que despedirse no será fácil y que mentir era una costumbre empezada en tiempo antaño. Se volvió adictivo traumatizarse consigo misma, repudiarse hasta la saciedad y odiarse por cada minuto dado. Ella gritaba pero nadie la escuchaba, cómo se nota que no la conocían, yo tampoco. No sabía lo capaz que podría llegar a ser, se descontroló y se desbordó de sus propias manos. Ya estaba desquiciada y quería irse, dormir plenamente en gratitud. 
Pero no podía, no tenía el maldito valor de pegarse un tiro y acabar con todo esto. Los terminales se están acabando y ella ya está aniquilada, no puede cubrir lo evidente aunque nadie se de cuenta, no puede consolarse y decir que todo está bien, porque no lo está. No hay una jodida persona que la haga retroceder y ella se va, por donde nunca quiso volver. Por la realidad. 
Adiós, a este mundo del que se siente hecha mierda y no entendida ni amada. Adiós a cada pequeño corazón que le dirigió su mínima atención. Adiós a ti, pequeño invisible lector. Que sin más, muero en cada esquina de mi maldita habitación.

2 comentarios:

La chica de los chicles dijo...

No sé si esta entrada ira tan en serio como mis peores voces me gritan, espero de todo corazón que no sea así, aunque he de reconocer que cuando estas tan jodidamente harta de todo nadie que este lejos te puede salvar, por mucho que un lector diga que te aprecia, y lo diga de corazón. Te entiendo, de verdad, igual que entiendo cada letra que escribe Oli en sus canciones, igual que se que tu tambien las comprendes. Y supongo que a veces pensar en eso me alivia un poco, porque él tambien pasó por todo esto, quizás incluso de alguna manera mucho más atroz a las que describen sus canciones, y aun así es cada día más fuerte.
Quizás nosotras podamos ser así algun día, espero que si. Y diría eso de "espero que estes bien", pero sonaría demasiado hipócrita, asi que espero que al menos todo esto pase, y de aqui a un tiempo consigas estar realmente bien, porque te lo mereces.

Ms. Daph☽ dijo...

Muchas gracias. Pero nunca estaré bien, porque son continúas recaídas. También es cierto que todo lo que pone no es cierto. Sólo intento reflejar ciertos sentimientos.