11.02.2015

D.E.P

El corazón no llora,
no siente, no duele,
no se rompe en añicos,
no se quiebra de frío.
No duerme en sueños,
no se alimenta de ilusiones,
ni sonríe ante convicciones
y promesas.
Las lágrimas no escuecen, 
no pican ni se atolondran,
no salen, ni quieren salir.
No enturbian los ojos,
ni otorgan niebla 
y consuelo.
La cabeza no se precipita,
no piensa, ni se humilla,
no otorga esperanza, 
no se maltrata, ni se autodestroza.
La piel no se hiere, no se golpea
ni se daña. No existen ojeras,
no existen heridas, ni cicatrices.
No enrojece, ni tiembla.
Los ojos no ven, no buscan, no encuentra.
Los oídos no oyen, ni escuchan.
Los pies ya no caminan.
Las manos ya no luchan, dejaron de seguir.

No, porque ya estás muerta en vida.
Descansa en paz

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