3.21.2016

No importan los buenos momentos, ni las dichas. Ni siquiera importan los malos o los lloros cuando ya no se es importante, imprescindible.
Ya todo de ti se convierte en remplazable y olvidado.
Solo se queda ahogado en un vano recuerdo, que aterriza en la mente como un sueño, adueñado de otro e intercambiado por otro.
Cuando ya no se es la razón, el motivo, cuando ya se apaga la mecha de tu momento, se convierte en un adiós.
En un mitad para siempre.
Aún dejándote el corazón tiritando de frío, ya te consumieron las ganas precipitadas.

Somos remplazables y nos pueden abandonar fácilmente o abandonarnos nosotros mismos.

2 comentarios:

ℒ. dijo...

Adoro leerte, no puedo estar más de acuerdo con tus palabras.

Un fuerte abrazo.

Kristalle dijo...

Siempre pienso que nosotros tenemos que estar primero antes que los demas, porque si nos abandonan, ya de por si es complicado, pero si nos abandonamos nosotros mismos ¿que nos queda?
estoy muy muy de acuerdo con lo que has dicho

Saludos.