11.09.2016

Revoluciones

Toda revolución surge porque algo va mal y tiene como destino morir... ¿Y si ese algo mal es uno mismo? ¿Podemos revolucionarnos? 
La revolución de uno mismo llega en ese punto de la vida que no te encuentras, que no encuentras el entorno adecuado y ni si quiera sabes porqué. 
Lo único que presientes es que ha ocurrido un cambio, algo se ha roto, se ha quebrado dentro de ti. Y giras, te aturullas en constantes cambios de actitud, de pensamiento y todo sin saber porqué. Donde, ocurre esa etapa de vacío, de soledad contigo y con el mundo, de no entenderte y aclararte al siguiente minuto.
De no saber qué hacer ni cómo, de si todo lo que hasta ahora hiciste era correcto o si sólo era un pasaje más de la vida.
La revolución es sinónimo de una evolución, de coger la mano del cambio sin tener idea de por donde tirar.
Pero yendo hacia adelante, intentando encontrar ese nuevo rumbo.

No hay comentarios: