10.09.2013

winter


Frío que atormentas con tu triste recuerdo,
posado estabas en mi tormento, y cuidado te hallabas de mi pecho,
más yo, víctima de tu ardor y perecedero sueño, soñaba yo con tu infierno.
Añoraba tus cielos, cielos que ahora me acobardan en almas vivientes.
Como si pudiera escapar de tu dormir, como si pudiera salvarme de tu consuelo.
Solo sentirte en mis entrañas, como cuando despido la última brisa de aquel verano incierto.
Que conclusa todo con una palabra, que define todo en un estado y en tu amor hacia un invierno.
Que termina convirtiendo la muerte en ser de calca y fuego, en amiga y fiel compañera invisible.
Solo sentirte en mis entrañas como polvos que bendigan mis penas y mis lágrimas. 
Que cuando mojas mi cuerpo, tendido sobre mi alma, se inunda el silencio, se apaga la llama.
Que ese momento se haga realidad, y compruebe de verdad, lo letal y magnífico que eres.
Porque en mis entrañas y solo en mis entrañas conozco lo salvaje, confieso lo equivocado, acepto el error...y como rompes en pedazos cada parte de todo, de mí, de mi corazón.

1 comentario:

Claudiettha J.V. dijo...

Hay mucha, muchísimas tristeza en tú entrada. Yo tengo la sensación que el dolor de los recuerdos empieza en la cabeza pero terminan en el corazón. tan hermoso como siempre.

Besos