12.22.2015

Aún cuando la muerte nos salve, yo seguiré llorando sus letras, recordando sus caricias, atando su voz a la mía, tocando su cruel y puro corazón...
Agonías que se desquebrajaban entre mis dedos, ¿porqué me deje sangrar para ella?, ¿porqué volví a por ella? Resignarme por ella. Petrificada en su dulce y pálida piel, se atormenta de mí. Porque, de todas formas, sigo siendo el estorbo que en vivo fui, sigo pareciendo la tonta e ingenua chica que era más lista que su hambre por vivir. Y esa inteligencia acabó con ella, derramó su virtud, despertó el hielo, el frío en sus entrañas, despertó muerta y a la muerte en vida.

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