2.08.2016

Camino


Camino a paso lento inventando la cura de mis manos.
Voy recogiendo las piedras que forman parte de mi pasado
y son parte de todas esos rostros, nombres, sentimientos muertos
llamados personas.
Camino en un camino de pena, lágrimas, sonrisas que no me conocen
verme sonreír.
Si apenas rozaron mis dedos la felicidad.
Sigo viendo en mis ojos la cura.
Sigo caminando con el pasado a mis espaldas, y quiero tirarlo al mar del olvido.
Pero es imposible hacer creer que se irá, cuando sé que me perseguirá
hasta mi muerte.
Porque es mi vida, es mi presente, será mi futuro.
Todo depende de mi pasado cargado a cuestas en mi espalda.
Y a veces resbala por ella y hace sangre, como si fuera tiras de piel
que se desgarran y brote sangre muy roja e incluso se escapan lágrimas.
Y caigo rendida a mitad de camino mientras veo el final,
mientras lo veo borroso por todos los ríos de lágrimas que me ciegan
al mañana.
Solo veo sombras que corren hacia delante, sombras que son mis espíritus,
mis estados que se alejan de mí hacia la cura.
Pero yo no llego, mi cuerpo queda entre despojos, mientras mi alma
se alza al destino y a la vida.
Y me deja vivir.

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