1.02.2013

No tengo razón.

Canta mi dulce agonía, sin contestar a mis gritos sofocados sin heridas que sanar, la pena me comía por dentro, haciendo que arrastrara mis más sentidos recuerdos, lloraba y reía por esta vida tan jodida y perfecta, aplaudía por haber vivido suficiente como para enfrentar a los que temía, como para disfrutar, como para ser yo misma, como para buscar la salida a todo aquello que me rodeaba. A la luz del sol, el cielo se vestía de gala, y yo, adormecida por el manto de margaritas sobre la sombra de verde hierba, contemplaba las sombras que emanaban de los árboles dirigidos por esa brisa templada de primavera, el trigo dibujaba la silueta que parte el horizonte por un prado de amarillo tosco. Pero ahora no sé como seguir, como aguantar, guardo mis ganas de estallar y recurro al silencio, que pronto se verá sustituido por la armonía del campo conjunto a la naturaleza. No sé como pasar sin importancia, no sé como ignorar, como disfrazar, sé que nada está perdido y que las palabras susurradas al oído son las únicas que pueden tener credibilidad. Me siento rodeada de la vida que nunca quise tomar, de las personas con las que no quería estar, de las mentes retorcidas a las que culpar, de no ser entendida ni comprendida, me siento sola y acompañada simplemente por el exterior y mis palabras, me siento viva cuando me dejo llevar dentro de mí, cuando sé que hay que hacer, cuando tomo el control, cuando escucho el mar y lo miro, cuando el aire golpea mi cara, cuando la música suena en mis oídos y se apodera de mí, cuando podría volar, pero estoy tragada en la tierra, tocando suelo... Libre, cuando miro hacia arriba y veo el azul sobre blanco del cielo hacia el infinito, bipolar, cuando la gente no aprecia lo que soy, cuando no saben tratarme, cuando mi corazón es humillado y lo amortajan sin ser escuchado. Crucificada, en lo más hondo de mí, me siento encadenada sin poder sacar lo mejor de mí, sin saber como estar aquí, sin saber como empezar, bien, mal, que esta no es mi vida, que quiero algo mejor, que mi lugar no está donde estoy, que volver al principio es la solución, pero, quién me va a volver a reiniciar, quién va a poner los pies sobre el suelo y darme cuenta de que la realidad es así? No lo sé.

No hay comentarios: