3.12.2013

The Verve


A modo y compás de Pure Morning (Placebo) se disponía a invadir mi estado emocional.

No fue herido, no fue manipulado, era un azar del destino...

~Yo no conquisto, seduzco tu sueño con mi mirada.

Envuelto en máscara, dividido entre el placer y el amor, era el Dios, mi Dios.

~Cariño se mía esta noche, cariño vuélvelo a hacer, a quién pretendes engañar...

Joder me tenía cazada, consumida en él, lo deseaba demasiado. 

~Suena bien por cada martilleo que noto en tu corazón, por cada suspiro mal salido de tu boca... Vamos ángel, envenena mi rabia en tu amor.

Me miraba desafiante esperando respuesta, respuesta que nunca llegaría. 
Actué  llevándome por los impulsos.
Era prohibido.
Era morboso.
Era sensual.
Era él.

~Sígueme... Déjate llevar, disfrutarás... Solo una palabra tuya bastaría, rompería en mil pedazos.

Sus besos quemaban la piel y mi interior ardía por hundirme en él.

~Sí... era todo lo que pensé, eres mía, no hay más respuesta.

Lo callé con un beso voraz muriendo por dentro con cada roce de sus dedos.

~No hay nada dicho solo lágrimas y recuerdos.

Lo sé son solo recuerdos los que me traen a ti, 
los que me hacen perder la cabeza en el presente. Ahora.

~Shhhh solo escucha. A qué le tienes miedo? 

Al amor.



Solo su sonrisa apagó mi cordura, solo encendió mis sentidos.







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