12.03.2013

caotic

Aún recuerdo cuando tu y yo éramos parte de un destino, aquel que confundía nuestras sombras con lirios. Permanecía quieto, tranquilo a nuestro lado y se posaba en nuestras lágrimas cada vez que llovía en esos cortos días. 
Pero recuerdo esa tarde, tan viva está... aquel día dejé mi vida por ella, voló mi alma sobre su espesura, que tendía su paciente cuerpo entre ramas. Era la última ráfaga de otoño y mi invierno se encendía con ella. Trágica noche me aguardaba, su resplandor apagó mi inocencia y pronto resbalé entre las espesas negruras de su hastío. Ya no era la misma, su sonrisa no encendía mi corazón, no era desdicha lo que sentía, tan poco tormento esperaba... Sus ojos se nublaron de horror, como yo empezaba a suspirar, mi cuerpo no era el suyo, mi pesadilla no era la de ella. Quizás el silencio se escuchó porque todo cambió, desapareció por compañía de la nada, y me dejó sola entre un claro de espigas, prados colmados abrasaban mis brazos, no había nada ni nadie, ella no existía, no la encontraba. Empecé a llorar, me perdí a mi misma y ella se perdió conmigo. Mi amargura acabó cuando ella terminó conmigo, allí estaba tendida en la maleza de aquel árbol, tan radiante y espléndida, acostada desnuda era un reflejo de esa desbordante felicidad que me pertenecía, me la robó, yo la quería, pero ella solo me subestimaba, me mentía y todo empezaba de nuevo. 
A momentos la adoraba, en ocasiones la aborrecía, desprecio mutuo nos tenemos, en cuánto a desconfianza no hay un fulgor más lejano, sino es teniendo que soportarnos. 
No conozco mayor desprecio que el mirar al interior de mi nefasto cuerpo.

2 comentarios:

Undestinocontigo! dijo...

Cre0 que es un autocrítica independientemente de que sea persona o no. Pero creo que muchas veces podemos dañar a la gente que queremos pero no por eso debemos odiarnos.
Besos.

HeladoDeNubes dijo...

nunca dejes de quererte a ti mismo pues es el amor mas sincero que puedas tener ,escribes realmente bien te espero por mi blog un besito