5.10.2014

cava vuelta



¿Dónde estoy? ¿A dónde he vuelto?

Las calles se miran de costado en esta ciudad de escarlata bruñida.
Bañadas en oro, fundidas de amantes.
Somos polos de oriente y palacios de rival occidente.
Imanes en alerta de inhibición, salida de atracción, colapso de amor.
Reflejos de cristales rotos y una sombra que cruza con miradas tristes.
(Cuídate, cuídame, cuídanos, que de mentiras nunca pudimos vivir).
La habitación se hecha encima, como entre sonrisas y caricias. Olvido tu nombre al amanecer.
Luces que proyectan recuerdos, flores que marchitan nuestro frío olvido. No te pienso. No me existo.
Guerra de autarquía, finales infelices. Besos de hipocresía en estas calles que cuentan historia.
Nuestra historia.
(Cuídate, cuídame, cuídanos, que de mentiras nunca pudimos vivir).
Amores que matan, amores reales, que se consumen o poseen locura. 
Batallas de ingenio, mentes sádicas y dejes de dulzura decorada en promesas fallidas.
Fallido. Fallido decoro. Resultaste error. Eres un error. 
(Cuídate, cuídame, no nos cuides, que de mentiras podemos vivir).
Cielo de mañanas que dictan las quejas de amor del nocturnal epílogo.
Somos verso, deshecho. Somos cosidos entre fuego.
Y en este juego de azar, de un destino cabrón y sincero, digo adiós, digo calle y un salmo.
Que tú ni fuiste momento, ni fuiste canción, ni dormido dolor.
Volví. Sin ti. Sin mí. Pero volví. Con un prólogo y catorce rosas por cada logro.

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