10.08.2014

Péndula



Sigues chorreando, a cual fuego lento corre entre venas,
pero, te dejo, pero, es que vuelves, pero, como siempre.
No puse fin, no puedo ponerlo.
La espina quedó tan clavada... que es una cicatriz más en la colección.
Los puntos y a parte, duelen.
Los puntos y final, no concluyen.
Y haces que te piense que te recuerdo, 
y dejo que vagues entre la maleza de mente que tengo.
Sólo ruego...
Di mi nombre, otra vez...
Pero ya no lo dices!
No te escucho, no existes.
Ya no quiero tus recuerdos! (me aferro a ellos)
Me dueles!, me duelen!
Un corazón en un puño se atolondra, reza por un suspiro.
Ni si quiera se oye tu voz, y tiene ganas de desmadejarse.
Cómo si fuera el sueño de la luna y el cielo, imposible.
Me rozas con astillas de acero, pronto llega la ilusión de verte,
pronto se conjuran las lágrimas por salir.
Y sigo péndula en tu mirada, yo ya ni si quiera me veo.
Es duro que ya no exista relación,
que no te sienta mío en mi fantasiosa cama.
Sólo ruego...
Di mi nombre, otra vez...
Pero ya no lo dices!
No te escucho, no existes.
Ya no quiero tus recuerdos! (me aferro a ellos)
Me dueles!, me duelen!
Que pudo haber sido entre tantas falsas promesas,
que dejó de ser sin intentar.
Siento que perdí la batalla, y el vacío ya no es tan frío.
Sólo espero, espero a que pase y vuelva otra yo.
Sólo ruego...
Di mi nombre, otra vez...
No te escucho, no existes.
Ya no quiero tus recuerdos! (me aferro a ellos)
Me dueles!, me duelen!
Di mi nombre...
Di mi...
Di...
No te olvido, y eso es lo peor.




1 comentario:

Clementina dijo...

lindo blog. te dejo un beso.