Y le puedes decir al mundo cuantas veces caímos.
Y le puedes decir al mundo quién nos levantó.
Quién fue el culpable de la desgracia, quién se quedó a tu lado, quién absorbió la tristeza...
Y el mundo te dirá nadie.
Nadie apoyó su hombro en tu cabeza, nadie enjugó esas lágrimas de desesperación, nadie lo impidió.
Y le puedes decir al mundo que para qué caímos así, que por qué no nos levantamos.
Y el mundo te dirá: Esperabas ese amor incondicional de alguien a expensas de tus sentimientos...
Pero ese amor no llegó, trayendo con él el hundimiento.
Y le puedes decir al mundo que porqué
no para de joder con el rencor de aquellas personas oscuras e infelices.
Y le puedes decir al mundo por qué reímos cuando esperamos el mal que se avecina...
Y dime cuánto tiempo estaremos así?, cuánto tiempo nos reventaremos a llorar por no salir adelante?, por querer un ideal que no se puede convertir en la realidad por los que estamos aquí contigo...?
Y dile al mundo cómo somos capaces de dejar a una pobre criatura a expensas de su destino infiel, magullada y dejada sin vida en aquella esquina...
Cómo somos capaces de odiar, envidiar, llorar habiendo visto el verdadero amor, la verdadera amistad....
No, porque nunca nos hemos asomado a contemplarlo.
Y te quedas ahí, esperando una respuesta que tú mismo sabes que no va a llegar si no haces algo.
Que no te conoces ni a ti mismo.
Que los demás no saben lo capaz que puedes llegar a ser y ni siquiera saben lo que eres verdaderamente, pero da igual, para ellos eres un bicho raro, y te critican...
Y dile al mundo de una puñetera vez si la felicidad que esperamos va a llegar de una maldita vez.
Y el mundo te dirá, algún día.
Un día en el que todos seremos polvo y restos de agua fría.
