Tantas sombras éramos... y
tantos delitos rutinarios cometimos...
No se iba el viento,
no cesaba la fría lluvia.
Seres humanos se colaban,
parecíamos espectros desnudos,
y yo me autodestruía,
y compartía mi destrucción,
y volvías de nuevo amarga vida.
No sabíamos que hacer,
porque por noches cerradas,
jamás se consumía esta,
y no había fin,
y bailaba hasta morir.
Haz que paren, te susurraba,
haz que paren, chillaba.
Soledades que caminaban,
entre caminos, surcos,
hechos de mis lágrimas
y de tus lastimeros gemidos.
Que me autodestruía,
y me violaba entre tus manos,
que mi destrucción se muere,
mientras desvaneciendo en tus brazos,
hace pólvora el ángel de nuestra habitación.
"Descuelga las ventanas,
mañana no viviremos,
duerme a las bestias,
mañana no sonreiremos".

