12.08.2012

Así.

Me gusta que el golpe suene seco, que cada llamada a mi corazón sea exacta, verdadera, que el martilleo de mis oídos sea mortífero, que me de vueltas la cabeza, que los momentos de suburbia vuele, que la caída sea a lo grande. Me gusta que todo camine sin rumbo, sin contar pisadas ni pasos que dar, que ni siquiera me pregunte, porque estoy y para que he venido, me gusta remarcar los sonidos opuestos a lo correcto, matizar lo bonito en agradable, empolvar lo malo y disfrutar de lo prohibido. Me gusta escuchar la versión invertida de la realidad, la cruda felicidad de estos tiempos, me gusta aprender que no todo lo que reluce es oro, y que la plata al final se ensucia. Me gusta pensar que el universo y el cielo pueden más que todo lo que hay en esta pocilga de seres inertes, que la mona aunque se vista de seda, mona se queda, me gusta que califiquen a las personas por lo que verdaderamente no son, me gusta que las críticas sean a lo grande incluidas las mías, me gusta que todas seamos unas putas y zorras, y que ellos sean unos golfos ricos de placer. Adoro aconsejar sin escuchar, adoro llorar sin ningún hombro al que apoyarme, adoro amar sin tener a nadie para compartirlo, adoro que mi cuerpo responda a caricias sin ser tocada, adoro besar la almohada, chuparme el dedo, ser niña pequeña... Me gusta sacar el dedo, es un gesto de buena gratitud, y muy típico ahora, adoro mandar a la mierda, es un halago hacia nuestro oídos. Adoro dormir en una cama fría y desolada, puesto que no tengo a nadie para calentarla y abrazarme, me gustan las palabras bonitas susurradas a gente sorda, me gusta ver lo que los ciegos no pueden, adoro meterme en una sociedad en la que si no eres alguien no eres nada, en el que la gente normal pasamos de ser pringados a no existir. Me gusta que mi alma ande vagando por estas calles desoladas de hambre y pobreza, me gusta no dar nada cambio, ser generosa de mal, me gusta envidiar lo que no tengo, ser celosa de lo mío y echar mi culpa a los demás. Adoro levantarme y despertar en la hipocresía de este mundo, de la razón de existir, me gusta que la gente no confie en si misma, ni en nadie, me gusta no fiarme de el de al lado, me gusta ser pesimista hasta dejarme por los suelos, me gusta vomitar, es que quiero quedarme anorexica, me gusta que me digan fea y gorda, me gusta que el amor sea tomado como un pasatiempo del que decir "te quiero" es como un "hola", me gusta que nos sintamos capaces de amarnos unos con otros, hasta liándonos con la persona que más odiamos, no me gusta criticar por las espaldas, prefiero decírtelo a la cara, me gusta que esta mierda de vida se vea reflejada en nosotros, me gusta que la cruda realidad que tenemos sea tomada a risa y no la cambiemos. Me gustaría que no fuera así.
Paramore--Decode

2 comentarios:

Ann Ladiferente dijo...

Me encantan tus palabras, me recuerdan que el mundo es hipócrita, que no cambiará nunca y que si lo hace, lo hará demasiado tarde.
No te conozco pero creo que eres una gran persona con una gran sensibilidad y que el día que seas escuchada temblará el mundo.
Sigue escribiendo por favor, aún hay gente que tiene la triste esperanza de cambiar todo esto.

∞ Iῃια† dijo...

Muchas gracias!! :D, se me a quedado grabada tu frase: el día que seas escuchada temblará el mundo. No sé la verdad si será así, pero me alegra demasiado que leas mi blog. Besos