12.07.2012

Precipitada y vulnerable

Consumí escarchas de amor, de tristezas y perdón, afronté hasta el último aliento, pero quedaron estancados en pensamientos de los que separarse es un duro sacrificio. Nunca supe exactamente como llegué a este estado, en el que la libertad se vio arrastrada por las penalidades y causas de vida y el amor sucumbido a la totalidad de la conveniencia e injusticia con sus respectivas falsedades y envidias. Nunca quise sufrir y me encontré sumergida en un mar de plegarias de las que por más que hundo vuelven a la superficie. Era fácil, pero no perfecta, título y acorde al unísono... Porque pasará, porque todo se irá, porque yo estaré, porque desapareceremos, porque nos olvidaremos, y no nos acordaremos de aquello que fue un momento nuestro. Porque somos una canción que fue sonada y escuchada miles de veces, y al final aborrecida y dejada por cada uno de nosotros, guardada en ese vacío de mente... Rápido, preciso e indeciso, tiempo, querido tiempo, un sabio que pone a cada uno en su lugar. Y yo seguiré con esa mirada gélida, cortante, por cada lágrima derramada, por cada estupidez dicha, por cada risa, por todo, porque nunca supe lo que fue vivir, porque todo me salió mal, porque la suerte no estuvo de mi parte, por ti, por esa persona de la que no pude despedirme ni decirle que era lo mejor que conocí.

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