3.29.2013

Moriré en aquella esquina

Amor indiferente


Lo componían cientos de preguntas sin respuestas,
miradas perturbadoras de placer, de éxtasis.
Escribían sobre el sentido del amor,
escuchaban dormirme en la vida.
Se sentían solos, sin retorcerse por mis llantos,
por los quejidos acompasados
que morían por dentro de mi vena.

Eran mis ojos los que hablaban 
en cada mirada bendita hacía mi.
Eran mis ojos los que lloraban.

En cada curva de mis muslos perdía,
las apuestas no me favorecían.
Veía el espejo deforme,
era mi pesadilla, mi eterna mierda.

Las sombras parecían torpes a mi vista.
Desdibujaban el reflejo de lo que fui.
El espejo no mentía, estaba perdida,
cansada de sentir, de vivir, 
no valía la pena, no pasaba, no gritaba,
era ahogada.

Los ángeles vendrían en mi llegada,
aún los estoy esperando.
Alguien me recibía, simplemente
era mi sombra: 
La ilusión de ser lo que perdía.

El día que el mundo grite,
las olas romperán cada cadena
atada a mí.
El día que el mundo escuche,
moriré sin remedio alguno
en cada lateral de aquella esquina.







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