4.06.2015


Vuelven a caer las flores,
vuelven a caer los racimos,
y quién se comió las últimas uvas?

Dime si me quieres,
si quieres que me quede, dime.
Es fácil, una palabra tuya, 
y bastará para obedecerte.
Para suplicarte que me dejes,
que me dejes quererte,
como yo quise, 
como mis flores, en mis manos.       
Que se marchitan, que no me tienen.

Y yo lo sé, sé que la vida es dura,
y si la realidad te dice esto,
tu callas, tu otorgas.
Pero quiero empezar a sentirte,
saber como eres en la cama,
en la calle,
en la sombra,
en un banco,
en la luz.
Como eres entre mis dedos,
entre el rizo de mi pelo, 
y en mi pelo erizado.

No quiero más marchas,
ni más venidas.
Quiero el punto muerto de tus pupilas,
el norte de tus manos frías,
el sur de tus brazos,
el océano de tu corazón.
Lo quiero todo.
Pero no te vayas, no me dejes sola.

No te rías de mí,
no te rindas ante la amargura,
ven a mis brazos, a mi dulce despertar,
deja que te ame, deja que me ame,
y nos encontremos a los dos,
en esta marea de sueños, 
de roturas, de voces y de sentimientos.

Pero no te vayas como todos, no más.
No dejes inútil al juguete que no puede volver a ser.




1 comentario:

Sarah Moreno dijo...

Precioso texto. Precioso.

Un beso.