5.01.2015

Tocarte

Él cuando desnuda su alma, desnuda su cuerpo.


Y ese cuerpo, y esa alma, los quiero yo.
Dentro de mí, latiendo por mí...
No sabes, no lo sabes, cuanto desearía contemplar tu rostro, contemplar tu torso, desnudo, delante de mí. Fijarme en cada arruga, en cada hueso, en cada vello. Fijarme en ti, fijarme a ti. Que ganas de tocarte y sentirte mío. Sentir que cada roce sea el primero. Qué no hayan más manos adorándote, que solo las mías basten para erizarte, y desearte. Cómo me gustaría estar al lado de tu yacente cuerpo y acariciar con mis avergonzados e inexpertos dedos tu cuerpo, tu pecho, tus clavículas. Oh, tus clavículas, besarlas a cada centímetro del hueso, hasta su final y volver a empezar, sin cansarme ni abatirme de tu perfume. Hueles tan bien, sabes tan bien. Sentir tu vello por mi piel y saber que es tuyo. Cómo me gustaría mirarte dormido, despierto, mirándome. Mirarte entero y verte sin espera.
Imagino tenderme a tu lado y arrastrarme lánguidamente hacia abajo, para hacerte cosquillas con mis besos en las costillas, para endurecerte tu piel y despertarte. Para besar tus fornidos músculos tan trabajados y sacrificados. Hacía tiempo que no recordaba esa sensación de querer amar a alguien, sé que es buena, pero sé que me va a doler. Porque su vida, sus besos, su amor, no son para mí, sino para su mujer perfecta, que lo espera, como yo lo hago. Pero que todavía no lo siente, como yo lo siento.




2 comentarios:

Sarah Moreno dijo...

Has hecho que se me erice la piel. Un texto precioso.

Wakimiro dijo...

Un texto muy hermoso :3 me ha gustado mucho la forma en como has narrado lo que sientes. Te mando un abrazo enorme y nos leemos :3