3.11.2016

Esta noche te siento vacío, no estás y yo intento apagar el fuego que me corroe con mis manos temblorosas, imaginando que son las tuyas las que se precipitan por cada parte de mi ser.
Dale calor a mi corazón, no hagas que lo enjugue con desdichadas lágrimas, alimentanos de tu alma, de tu esencia.
Vuelve a mi, no resistas, ven y fúndete.
Hazme el amor sin prisas, con pausas de besos, lametones, caricias...
Ven a mi esta noche y dejate abrazar al amanecer, envueltos en sábanas de pasión, ternura, atracción.
Huele mi rostro, mi cuello, absorbe mi cuerpo. Pero no te vayas.
No te vayas sin habernos hecho uno, no te vayas sin mirar como nos derretimos al placer uno en frente del otro, no te vayas sin escurrir nuestros pensamientos y acercar los sentimientos.
Haz que se note que me quieres, entra y saca tu alma de mi, que jueguen nuestras almas, como juegan nuestras manos.
Tiembla cada parte de mi ser al recibirte.
Se agitan nuestros labios, pronuncian nuestros nombres.

Bocas que se entreabren,
ojos que se miran,
manos que se rozan,
cuerpos que se tocan,
almas que se evocan,
sexos que se funden
lento, muy lento, como si el tiempo muriera.

1 comentario:

ℒ. dijo...

Subió la temperatura aquí, donde me encuentro... guau, una entrada increíble, nunca quedo decepcionada.

Un abrazo.